Málaga Abril Versión 1

Málaga Abril Versión 1

Una visita al corazón de Málaga

La Alcazaba de Málaga es el edificio militar de origen musulmán más importante de España. Su construcción duró nada menos que 900 años, por lo que en él se reflejan una variedad de estilos de épocas diferentes. A simple vista predominan el árabe y el cristiano, pero sus verdaderas raíces se asientan en los pueblos fenicios y romanos, ya que la Alcazaba fue construida sobre unas ruinas fenicias.

Igual pasa con el castillo de Gibralfaro, un antiguo faro, que con el paso del tiempo ha ido cayendo en manos de diferentes culturas, adhiriéndose a la Alcazaba y definiendo un encanto especial resultado de esta singular mezcla.

Tal monumento, se lo debemos al tercer rey de Taifa Badis-Maksan, quién emprendió su construcción en el siglo VIII . Después de casi siete siglos, fue ocupada por Los Reyes Católicos, ubicando a este edificio en el centro de Málaga y convirtiéndolo en el referente principal para el crecimiento de la capital.

Alcazaba significa “ciudadela”; una fortaleza urbana que une las necesidades defensivas con la majestuosidad de una palacio árabe. Los tres módulos interiores están rodeados por una muralla, a su vez rodeada por otra muralla exterior y los jardines, que cubren lo que se cree que fueron las mazmorras. Es una construcción principalmente taifa, aderezada por los nazaríes y con la huella de los cristianos. Por ello, se considera un enclave cultural único; más aún si reparamos en el teatro romano que encontramos a sus pies, el mismo que surtió de piedra y mármol las ricas decoraciones de las estancias de los reyes y reinas.

Entre ellos cabe destacar los Cuartos de Granada, que recuerdan a la Alhambra por su distribución de patios rectangulares. Para llegar aquí, había que atravesar tres recintos amurallados y las ocho puertas acorazadas, cosa que no lograron Fernando el Católico y su ejército, quienes tuvieron que obligar a los nazaríes a rendir el castillo por hambre. Después de la toma de la ciudad, la alcazaba fue saqueada y vivió una etapa de abandono que duró hasta el siglo XX. Actualmente es posible visitarla a un precio reducido y es una parada fundamental para entender la formación de Málaga desde sus inicios.

M.A. Barón

Málaga Abril Versión 2

Málaga Abril Versión 2

Biodiversidad marina de las costas de Málaga.

El litoral malagueño se sitúa en la parte norte del Mar de Alborán, estando bañado por agua atlántica hasta, aproximadamente, Punta de Calaburras (Mijas). El litoral oriental es más típicamente mediterráneo. Esta confluencia atlántico-mediterránea hace que de las costas de Málaga un lugar singular por su biodiversidad marina.

Algunas zonas son de especial interés por su alta biodiversidad y están protegidas. En la zona oriental, y con parte en el litoral granadino, se sitúa el Paraje Natural de los Acantilados de Maro-Cerro Gordo. Entre las especies singulares aquí presentes cabe destacar el alga roja endémica del Mediterráneo Rissoella verruculosa, y el cnidario Astroides calycularis, que dota de un llamativo color naranja a estos fondos. Puede considerarse uno de los invertebrados emblemáticos del paraje por su vistosidad y abundancia, especialmente en paredes extraplomadas. Esta parte del litoral malagueño, junto con su extensión natural en el litoral granadino, constituye uno de los enclaves mejor conservados de fondos rocosos en el litoral andaluz.

En el tramo de costa situada entre Nerja y Málaga predominan los fondos blandos. Los fondos de arenas someros son explotados por la flota marisquera artesanal, mientras que los fondos más profundos de suele ser la zona de trabajo de los pesqueros de arrastren con base en Caleta de Vélez y Málaga.

En la parte occidental del litoral malagueño se encuentra Punta de Calaburras, que es el límite este de la Zona de Especial Conservación de Calahonda. Aquí podemos encontrar las angiospermas marinas Posidonia oceanica y Cymodocea nodosa, y la lapa Patella ferruginea. En las zonas más profundas hay extensas poblaciones de gorgonias. En la zona de alta mar cercana a la ZEC se pueden observar gran variedad de cetáceos: delfín mular (Tursiops truncatus), delfín común (Delphinus delphis), delfín listado (Stenella coeruleoalba), calderón común (Globicephala melas) y cachalote (Physeter macrocephalus).

Antonio Flores Moya. Departamento de Biología Vegetal, Facultad de Ciencias, Universidad de Málaga.

Málaga Abril Versión 3

Málaga Abril Versión 3

El pescaito frito.

El pescaíto frito, esa cabal exquisitez típicamente malagueña, remonta sus orígenes a seis siglos antes de Cristo, cuando los fenicios trajeron a la Península los primeros olivos cultivados junto con el sistema de prensas para la extracción de aceite y las salinas. Gracias a aquellos intrépidos navegantes, los habitantes del país de los conejos (I-sepham- im, Hispania) comenzaron a saborear el pescado enharinado, en su puntito de sal y frito en aceite de oliva.

Los antiguos romanos gustaban de acompañar la fritura de pescado con garum, una salsa de sabor fuerte, elaborada con vísceras fermentadas de caballas o de atunes.

El mismo gusto por el contrapunto agrio, lo encontramos en la cocina sefardita.
Los judíos españoles, grandes consumidores de pescado frito, lo acompañaban con salsa vinagreta enriquecida con hierbas aromáticas. Nuestra afición a acompañar la fritura malagueña con ensalada aliñada con vinagreta, es heredera directa de judíos y romanos.

En Al-Ándalus el pueblo conservó el gusto por el pescadito frito, a veces adobado previamente. En todos los zocos había freidurías y el inspector del mercado, Sahib al suq, velaba por el cumplimiento de las normas de higiene, calidad y precio. Los poderosos en cambio, siempre tomaban el pescado en salsa.

Durante los siglos XVI y XVII se produjo la primera gran difusión de la fritura andaluza, llevada por los descubridores a toda la América hispana. La segunda comenzaría con el bum turístico de la Costa del Sol malagueña cuyos visitantes siguen divulgando las bondades de esta delicia por las cuatro esquinas del orbe.

Hoy, la fritura de pescado es más universalmente apreciada que nunca, y cada vez que la disfrutamos con una ensalada, estamos reproduciendo un ritual gastronómico que tiene más de dos mil quinientos años de antigüedad. Piénsalo la próxima vez que te lleves un boquerón frito a la boca.

Fernando R. Quesada

Málaga Abril Versión 4

Málaga Abril Versión 4

Gastronomía de cuaresma en Andalucía.

La Semana Santa es tiempo de dulce penitencia y de que florezca la esperanza; si hay una pasión que destaca gastronómicamente hablando en esta época es la pasión por el dulce.

Andalucía en Semana Santa huele a azahar, incienso, cera y sabe dulcemente a miel, azúcar, canela y a mar. En esta época del año la gastronomía saca a relucir sus ingredientes más humildes: el pan, ingrediente más importante de la última cena y lleno de simbolismo, el bacalao, los garbanzos, manjares tan humildes como celestiales.

Las cocinas, monasterios, pastelerías y restaurantes elaboran recetas tradicionales
heredadas de abuelas a madres y de madres a hijas, muy laboriosas y cargadas de simbolismo.

La gastronomía andaluza de Cuaresma tiene simbolismo a través de sus dulces: las
torrijas, los pestiños, los buñuelos, la leche frita, los roscos, etc. Pestiñero en Andalucía es sinónimo de ferviente seguidor de la Semana Santa; las torrijas simbolizan el significado místico de la vida y la muerte de Jesús. El pan duro (el cuerpo inerte), la fritura (el sufrimiento), la leche y miel (el resurgir, la esperanza, la resurrección). Esta dulzura venía a suplir la falta de energía durante el periodo de ayuno. El arte de la cocina estaba entonces en los Conventos. Dulces que nacen en cocinas medievales con ingredientes humildes y con toques de la gastronomía árabe (miel, canela y frituras) y sefardí. Porque no podemos olvidar que la gastronomía andaluza es la gastronomía de las tres culturas cristiana, sefardí y árabe y esto aparece reflejado en cada una de sus recetas tradicionales.

Dulce y feliz Semana Santa.

Si es en la cocina, también entre los pucheros anda el señor.
“Santa Teresa de Ávila”

Amparo Soler (Profesora UGR)

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