Este domingo se celebra en España el día del niño, una celebración extendida por todo el mundo que tiene el fin de recordar los derechos que nunca se deberían perder en la infancia. Os contamos la historia de dos calles de Granada que tienen un nombre chocante para los que la transitan por primera vez, y cuyos protagonistas son los mismos que los de este día: los niños.

 

Calle Niños Luchando

 

Una calle apenas transitada del centro, ya que perdió sus comercios hace unos cuantos años y quien la toma generalmente solo lo hace para evitar San Jerónimo. Sin embargo, su placa sigue siendo bien visible y es de las que llaman la curiosidad de los que pasan por allí. Su nombre puede evocar tiempos de guerra o algún tipo de significado político, y aunque el origen sí que viene de tiempos difíciles en el siglo XIX, la historia viene de un capítulo mucho más sencillo.

 

Resulta que al estar dos niños jugando en esa calle, uno de ellos tropezó con un muro inestable y con el impacto cayó un saquito de onzas y doblones (monedas españolas de esa época) que alguien guardó allí esperando tiempos mejores. Cuando se lo dio a su padre, este recibió tal alegría que una de las cosas que hizo con el dinero fue encargar un muro decorativo en el que se representaban dos niños peleándose. Con el tiempo, los vecinos conocieron esta calle por el mural y le dieron este nombre a la calle, aunque el arte se perdería en una de las muchas reformas que sufrió la calle en estos dos siglos.

 

 

 

 

 

Callejón Niño del Royo

 

Es la calle que da acceso al Carmen de la Fundación Rodríguez-Acosta, bien transitada por quien visita el Realejo gracias a las vistas y edificios de interés que atesora.

 

Los rollos eran una obra que servían para indicar jurisdicción propia en un lugar, de manera que los transeúntes estaban al tanto de que sus obras estarían juzgadas por los propios tribunales del sitio al que estaban dirigiéndose. Estas edificaciones, por su forma puntiaguda en el extremo, tenían también la utilidad de colgar mediante vendas a los menos precavidos que desatendían esas leyes… y según dice la leyenda, los vecinos advertían de lejos la imagen de un niño en pañales, de ahí que la calle se conociera por el rollo de la misma.

 

Como curiosidad, el rollo al que se refiere la calle se escribe con la letra elle, aunque como se suele hacer en estos casos, se ha conservado la errata original para mantener el detalle histórico.

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